domingo, 13 de febrero de 2011

Razones tenemos todas.

Los amores, los líos, los rollos de una noche, las chicas que te gustan o te han gustado, las atracciones, las personas que te han marcado.. es todo lo que pasa por tu vida, sobretodo cuando tienes 19 años, un pasado detrás y un futuro por delante. Todas han tenido algo que te ha llamado la atención, seguramente todas tendrán algo en común, todas te habrán provado, habrán sabido conocerte o han creido hacerlo. Ellas se acordarán de tí, de una manera u otra, como tú de ellas, y las entiendo, es normal. Razones para acordarnos de tí tenemos todas, pero ninguna tantas como yo. Porque ninguna ha pasado más de 48 horas seguidas pegada a tu brazo, ni ha tenido el tiempo suficiente para contar todas tus pecas de tu espalda. Nisiquiera se habrán fijado en lo largas que tienes las pestañas y lo grande que tienes el corazón. Y las entiendo, de verdad que si. Porque es normal quedarse prendada de ese azul cielo que llevas en los ojos. Porque todas conoceran el sonido de tu voz, pero ninguna en formato susurro ni formato secreto, ni tampoco sabrán lo guapo que estás cuando te despiertas por las mañanas, ni la cara que pones cuando te lavas los dientes, ni ninguna se habrá lavado los dientes a tu lado en plan pelicula cursi... nisiquiera sabrán el color de tu pijama! y dudo mucho que les quede tan bien como a mí.. ¿¡Que coño!? Que yo también me se tu número de telefono, como también me se el tiempo que tardo en subir los 5 pisos, o el ruidito que hace tu boca cuando vas a hablar y estamos durmiendo, y eso te aseguro que no lo sabe ninguna. Que las entiendo, que yo hablo sobre el mismo rubio, el mismo Miguel. Que razones tenemos todas, pero yo muchas más que ninguna.